El regreso del Presidente

Al regreso presidencial, el Morena-Gobierno intensificó sus actividades con la propuesta de modificar la Ley de la Industria Eléctrica

El regreso del Presidente
Arturo Sanchez Gutierrez./ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Después de dos semanas de confinamiento por COVID-19, el Presidente regresó este lunes a sus mañaneras. Como era previsible, la enfermedad no modificó la actitud del mandatario y su discurso no da visos del más mínimo cambio en la estrategia, en especial en la atención a la pandemia. La carta que le dirigieron más de 400 especialistas en medicina y académicos, pidiendo declarar obligatorio el uso de cubrebocas en dependencias federales y estatales, solo mereció un NO rotundo en medio de un patético llamado a la libertad y responsabilidad de cada persona. Quizá fue la libertad e irresponsabilidad presidencial de no usar cubrebocas, lo que le valió su enfermedad. Mientras, 170 mil mexicanos no tuvieron la fortuna de la atención médica oportuna y de calidad que le permitió al presidente sobrevivir.

Al regreso presidencial, el Morena-Gobierno intensificó sus actividades con la propuesta de modificar la Ley de la Industria Eléctrica. Las deficiencias del proyecto han sido analizadas en múltiples columnas y comentarios, pero el Presidente descartó realizar cualquier cambio a la iniciativa, sin importar que la propia Suprema Corte invalidó una estrategia similar de la Secretaría de Energía, por violar el marco constitucional sobre la libre competencia y la transición a energías limpias. La propuesta presidencial justamente viola los mismos principios, además de incumplir compromisos del T-MEC, tal como lo reclamó la Cámara de Comercio de Estados Unidos. 

Con todo, a su regreso, el Presidente encuentra que algunos temas legislativos muestran un claroscuro para el alcance de sus propósitos. En el caso de la propuesta de modificar la Ley del Banco de México, fue necesario un difícil tiempo de cabildeo con los principales actores involucrados para generar una alternativa que no violentara la autonomía del Banco. Afortunadamente se abrió espacio para la sana política y se construyó un acuerdo que por lo pronto detiene una legislación retardataria. En el caso del proyecto de prohibir el Outsourcing, es factible esperar que se construya un esquema que evite los extremos de la prohibición total y corrija los abusos que ciertamente se presentan. Si la política sana prospera, estaríamos ante un esquema legislativo en el que, al menos para casos sensibles, se busque un espacio de negociación entre los actores y se equilibren pérdidas con ganancias. 

Por lo demás, parecía iluso que prosperara la petición de suspender temporalmente las megaobras para destinar más recursos a la salud. El Presidente aseguró que “no hace falta”, y reviró contra intelectuales como Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, que proponían tal cambio. Pero a pesar de los esfuerzos, lo cierto es que prevalece la incertidumbre sobre las vacunas y las promesas se mantienen. Según esto, yo estaré vacunado en 48 días. Que bueno que el Presidente esté sano, aunque nada cambió en su ausencia.

 

POR ARTURO SÁNCHEZ GUTIÉRREZ
PROFESOR INVESTIGADOR
TEC MONTERREY
@ARTUROSANCHEZG

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