LA ENCERRONA

Cuando despertamos, el virus seguía aquí

"Vamos bien, ya se domó la pandemia...", López Obrador

OPINIÓN

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Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

Miles de litros de tinta se han vertido en las rotativas de los diarios alrededor del mundo, en ensayos académicos, en cientos de discursos políticos, así como decenas de estudiantes han escrito tesis enteras sobre la COVID-19 y sus efectos. No se diga de las millones de horas en espacios televisivos y radiofónicos dedicadas a hablar acerca de este tema y los interminables “diálogos” que se suscitaron en redes sociales, con tantos y tan distintos enfoques como debatientes. Entre tanta información, desinformación, especulaciones o discusiones, quizá el único punto de consenso es que este virus llegó para quedarse y cambiar la vida de la humanidad.

En este sentido, al hablar, escribir o dialogar, pero sobre todo, enfrentar las causas y efectos del coronavirus debemos de estar claros en que ha sido uno de los temas con mayor caducidad. Cuando discutíamos de la cepa encontrada en Wuhan, ya lidiábamos con alguna mutación; cuando las vacunas llegaron al mundo, el virus tenía otra variedad para “ofrecer al mundo”; cuando recién nos enteramos de los efectos de la variante -delta-, ya estaba enfrente de nosotros la nueva cepa -ómicron-. Es posible que mientras escribo estas líneas tengamos una nueva letra del alfabeto griego para nombrar otra cara de la COVID-19.

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Sin embargo, a juicio de los expertos, estas dos últimas variantes son mucho más contagiosas, pero menos agresivas, incluso Anthony Fauci, asesor principal de la Casa Blanca, comentó acerca de ómicron que “aunque es muy temprano para hacer aseveraciones definitivas, hasta ahora no parece que haya un gran grado de gravedad”. Lo que no se dice es que si esto se debe a los anticuerpos generados por las vacunas o por la “normalización” de las medidas sanitarias o porque no se quiere generar otro sobresalto internacional o porque el mundo económico no soportaría otro frenón abrupto… o todas las anteriores.

Es decir, “a ciencia cierta” no sabemos nada, solo que tanto este virus mutante seguirá en nuestras vidas, así como que la humanidad también tendrá que adaptarse para convivir de mejor manera con esta pandemia -que parece interminable- y con las otras que vengan. De igual manera, otra cosa que tenemos (medianamente) claras es que -como el virus y la humanidad- las sociedades y los gobiernos también tienen que mutar para adecuarse a la(s) nueva(s) realidad(es) y así poder combatir las crisis sanitarias (incluyendo la salud mental) y económicas de una mucho mejor manera que lo realizado hasta ahora.

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Debemos tener muy presente que, a pesar que la clase política diga que la pandemia está terminada o “domada”, en el mundo han muerto más de 5 millones de personas y casi 300 mil de estos son mexicanos. Reflexionar profundamente en las políticas que se ejercieron y evaluar a conciencia. Hoy tenemos que fortalecer nuestro sistema de salud y reformular nuestra economía, generar políticas públicas que en realidad resuelvan las distintas problemáticas de la ciudadanía. No se puede repetir un manejo tan catastrófico como lo ocurrido en nuestro país. Tendremos que ser muy conscientes en que esta pandemia no se actuó de manera oportuna debido a la gran politización, recordar que figuras políticas y partidos políticos se irán y otros tantos llegarán, pero el virus y sus consecuencias seguirán entre nosotros.

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR

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