COLUMNA INVITADA

La ambición es el límite del ser humano

En la vida todo es lucha; la constancia y la perseverancia son sinónimos de triunfo

OPINIÓN

·
Diego Alcalá Ponce / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Cuando nada se tiene, todo se ambiciona, y cuando todo se ambiciona nada se tiene, tal es la razón lógica del ser humano con respecto del pensamiento y acción que determina su inteligencia. Nada se da más allá de la ambición ni de la imaginación.

En la vida todo es lucha; la constancia y la perseverancia son sinónimos de triunfo y realización que todos deseamos, porque no es muy cierto aquello de que cada quien nace con su estrella, o, porque “Dios así lo quiso”. El conformismo, la sumisión y “el miedo al cambio” son factores determinantes para todo intento de superación, de ahí que mientras no sean vencidos, nunca se sabrá más allá de la capacidad personal hasta ahora conocida.

Pero, a decir verdad, amable lector y usted lo sabe, no es tan fácil decidirse a modificar un sistema de vida impuesto o heredado para aventurarse a lo desconocido; más la vida implica eso, y no hay cambio o superación si no se tiene la seguridad del triunfo, aun antes de intentarlo siquiera. ¡Cuántos quedan inmersos en la mediocridad por temor al cambio! La duda ha sido siempre mala consejera para quienes piensan que mientras no se esté seguro de lo que se pretende, lo mejor es no intentarlo, y si lo ya establecido no acepta cambios, no hay por qué realizarlos. En fin, cada cabeza es un mundo y esa “exclusividad” no se comparte con nadie.

Sin embargo, todos buscamos un punto de apoyo para mover al mundo, a la vez que necesitamos de la unión para tener la fuerza necesaria para facilitar las arduas tareas que solos, como seres humanos, es imposible de llevar a cabo. Y esa búsqueda constante de superación, que día con día necesitamos, hace que nunca estemos satisfechos con lo poco, o mucho, que hasta los días que llevamos viviendo hemos realizado. La ambición es tan natural en los seres humanos, amable lector, usted bien lo sabe, que casi se puede decir que es en ella donde se funda la realización de la superación, pero excederse es ignorar el corto tiempo de existencia física que nos corresponde. Aunque es muy cierto que la obra del hombre no termina con su vida, debemos estar conscientes que cada generación trae predispuestos sus pensamientos y determinadas sus acciones. ¡Nunca una generación se parecerá o emulará a otra, ni siquiera la inmediata!

De ahí que cuando se excede, o extralimitan las acciones, el mismo ser humano se encarga de marcar el límite de las ambiciones. Reflexiones: Tenga presente, amable lector, que la vida no trata mal a nadie, es uno que no la trata bien, y si no ha aprendido a vivir, repase el instructivo.

POR DIEGO ALCALÁ PONCE

COLABORADOR

DIEGOALCALAPONCE@HOTMAIL.COM

PAL

Temas