UNA CHAIRA EN EL HERALDO

Es un honor estar con Obrador

Del AMLOfest rescato la alegría de los reunidos en el Zócalo. El apoyo a campesinos para “que coman los que nos dan de comer”

OPINIÓN

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Fernanda Tapia / Una chaira en El Heraldo / Opinión El Heraldo de México

Mientras los derechairos se empeñan en asegurar que llevamos tres años sin rumbo y puro desgobierno, la aprobación de AMLO, según los expertos (chairos y derechosos) anda entre 65.5 hasta 71 por ciento. Hoy trae más aceptación incluso que cuando resultó electo presidente. 

Así que opositores furiosos, antagonistas recalcitrantes, no ven la suya. Y eso que se han empeñado en tirarle por todos los frentes. Que si va a su gran momento en Estados Unidos, acá agarran a la señora de El Mencho y se arma la violencia. Que, si trae toda esta aprobación y hay guateque en el Zócalo, viene la fuga de reos en el Penal de Tula. 

Sin embargo, lo que sí me asusta, es la terrible polarización que vivimos. Todo es América-Chivas. Hasta se olvidan de que existe un Atlas. 

El doctor Zagal escribió este fragmento en una de sus columnas cibernéticas: “Vivimos tiempos de polarización, donde el oficialismo y la oposición libran una violentísima guerra verbal e ideológica. Todo se lee en blanco y negro. En el espectro político, no hay lugar para la moderación ni para el debate fino y minucioso. El uso descuidado de la expresión golpe de Estado es la mejor prueba de que, ni al oficialismo ni a la oposición, les interesan los matices. Al parecer, en la discusión pública actual no hay espacio para los grises. Cuando en política sólo hay dos bandos irreductibles, el único camino que queda es el exterminio de los enemigos. Y eso es muy peligroso”. Como si no hubiera opciones alternas. Ni modos que sea Samuel García haciendo TickTocks. 

A todos nos dejó con el ojo cuadrado (casi casi trapezoide) mi cabecita de algodón, cuando hace unos días después de la publicación de Proceso y de Carmen Aristegui en una investigación donde, sin mostrar pruebas, sólo inferencias, tratan de asegurar que “el programa de Sembrando Vida le ha sido benéfico de forma tramposa a la compañía de chocolates de los hijos del Presidente”. 

Cuando le preguntaron directamente en la lagañera, él les contestó bien relajado: “Ellos están haciendo su trabajo, pero no tenemos identificación, no hay simpatías. Carmen Aristegui escribe en Reforma y pertenece al grupo que apoya al bloque conservador. Entonces nada más aclararle”. 

Total que, finalmente, aseguró que Aristegui nunca había apoyado su movimiento (de él) y “que la consideraba una conservadora”. 

Del AMLOfest yo rescato la alegría de los ahí reunidos. Los largos aplausos a doña Beatriz. Que “no hemos caído en la tentación de combatir la violencia con violencia”. El apoyo a campesinos para “que coman los que nos dan de comer”. Y la cereza en el pastel, hablando de quienes se enriquecían, porque aseguraban que “cuando arriba llovía fuerte, goteaba abajo. Que se vayan al carajo”. 

¡Y pa’ que se enchilen más, el aeropuerto de Santa Lucía se estrena el día de la primavera! Es un honor estar con Obrador.

POR FERNANDA TAPIA
DENUNCIAS@FERNANDATAPIA.COM 
@TAPIAFERNANDA

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