A FUEGO LENTO

Alfaro, una decepción

El gobernador de Jalisco mantiene conflictos políticos y sociales que amenazan con desbordarse y sacarlo de la carrera presidencial de 2024

OPINIÓN

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Alfredo González / A Fuego Lento / El Heraldo de México

Entre los habitantes de Guadalajara (empresarios, comerciantes, burócratas, taxistas y estudiantes) existe una sensación de abandono y decepción con el gobierno de Enrique Alfaro Ramírez.

Este 6 de diciembre, el mandatario emecista cumple tres años de haber asumido el cargo en una entidad que hoy está inmersa en una lucha política que amenaza con desbordarse y provocar un conflicto social.

De la esperanza y el entusiasmo por un cambio, los jaliscienses que en 2018 votaron por Alfaro pasaron al desencanto. Su incapacidad para resolver un sinfín de problemas, como el de la inseguridad, la mala relación con la Federación, la guerra contra la Universidad de Guadalajara y hasta el pleito con MC, tiene su imagen por los suelos.

De aquel hombre que veían como una esperanza y prospecto a la Presidencia en 2024 no queda ni un ápice. Al Enrique Alfaro bragado y echado para adelante se le pasó el ímpetu y, cual fajador de barrio, se echó encima a todo mundo. El recurso más reciente para lavar sus culpas es la realización de una “consulta popular”, durante cuatro fines de semana, para determinar si Jalisco permanece en el Pacto Fiscal.

Reclamó al gobierno de López Obrador un reparto más justo del presupuesto y, como no le hicieron caso, promovió ese ejercicio que, en su primera jornada de la semana pasada, la inauguró con acarreados. Empleados del DIF estatal y otras dependencias fueron obligados a votar, aunque funcionarios alfaristas lo negaron.

Otro conflicto es el que Alfaro mantiene con la UDG, derivado de un añejo pleito familiar y, más reciente, por un recorte presupuestal a esa casa de estudios. En agosto, inició el capítulo más reciente, debido a que el gobernador reasignó 140 millones al Hospital Civil de Tonalá, monto que estaba presupuestado para construir un Museo de Ciencias Ambientales.

El 6 de octubre, Juan Carlos Guerrero, abogado de la UDG, presentó una controversia ante la Corte y fue admitida. Frente a este acicate, Alfaro anunció que habría más recursos para la universidad, pero no para museos, “ni para negocios de Raúl Padilla”, el eterno cacique de la UDG.

Le puso nombre y apellido al autor de la controversia, aunque en Jalisco para nadie es un secreto que Alfaro no puede ver ni en pintura a Padilla López porque hace tres décadas, con un “golpe de Estado”, destronó a su papá, Enrique Javier Alfaro, de la rectoría de la UDG.

El recorte atizó el conflicto. Y los bloqueos y manifestaciones continuaron esta semana en Guadalajara, mientras las autoridades mantienen una guerra mediática.

Si a todo ese coctel le añadimos el pleito y el distanciamiento de Alfaro de la cúpula de MC, encabezada por Dante Delgado, cada vez se aleja más la posibilidad de que aparezca en la lista de presidenciables, para lo que él y sus allegados han trabajado. Tan mal andan las cosas para él, que, desde La Perla Tapatía hay un movimiento naranja para alimentar políticamente y hacer crecer al joven gobernador de Nuevo León, Samuel García, de cara a 2024, con lo que estarían eliminando al jalisciense de la carrera presidencial.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Si encontramos a un hombre de extraño intelecto, deberíamos preguntarle qué libros lee”.

POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO
ALFREDO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ALFREDOLEZ

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