COLUMNA INVITADA

Movilidad y Seguridad Vial

Cuatro de cada 10 personas fallecidas en el país por siniestros viales son peatones, pero si se suman las muertes de todos los usuarios vulnerables, como peatones, ciclistas y motociclistas, son siete de cada 10 fallecimientos

OPINIÓN

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Xóchitl Gálvez / Colaboradora / Opinión El Heraldo de México

Desde 2015, en promedio, cada año se han registrado 378 mil 504 siniestros de tránsito en nuestro país, ocasionando alrededor de 16 mil muertes. Es decir, 44 defunciones al día.

Cuatro de cada 10 personas fallecidas en el país por siniestros viales son peatones, pero si se suman las muertes de todos los usuarios vulnerables, como peatones, ciclistas y motociclistas, son siete de cada 10 fallecimientos.

Además, estos también son la primera causa de muerte de niñas, niños y jóvenes.

Pese a estas cifras tan duras, hemos normalizado la violencia vial, el abuso, la violación a los reglamentos de tránsito y, lo peor, nos molesta cuando alguien nos corrige o nos señala que estamos violando las normas viales.

Por ello, organizaciones de la sociedad civil que trabajan en la movilidad y la seguridad vial han luchado desde hace muchos años por lograr que exista una ley a nivel nacional que prevenga muertes, que salve vidas y que pacifique las calles.

Para eso fue necesario reformar los artículos 4, 73 y 115, de la Constitución, porque no teníamos una disposición constitucional que estableciera concurrencia de facultades y para facultar al Congreso de la Unión para expedir una ley general.

Sin una ley que tenga aplicación a nivel nacional íbamos a seguir cerrando los ojos ante esta cruda realidad.

Hace unas semanas se aprobó en el Senado de la República, la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, la cual pretende salvar miles de vidas.

Fue un intenso trabajo entre legisladores de ambas cámaras, asesores, representantes de organizaciones de la sociedad civil, así como del Gobierno Federal provenientes de las secretarías de Gobernación (SEGOB), de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), de Comunicaciones y Transportes (SCT), entre otras dependencias.

A partir de los resultados obtenidos por el grupo de trabajo, se conformó el proyecto de dictamen de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial. El proceso se fue ajustando para tomar en cuenta las participaciones de los distintos actores, con la finalidad de obtener una discusión amplia que permita considerar todas las visiones.

No lo voy a negar, se quedaron cosas en el tintero, pero este proceso no se acaba, apenas empieza. Sin duda, faltan temas por legislar, pero seguiremos intentándolo.

Con esta ley se da un paso muy grande hacia la construcción de un sistema vial seguro, hacia la pacificación de nuestras calles, hacia la metamorfosis de nuestras ciudades para que se centren en la gente y no en los automóviles.

POR XÓCHITL GÁLVEZ
SENADORA DEL PAN
@XOCHITLGALVEZ

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