COLUMNA INVITADA

Un gobierno tóxico para la niñez

Como las infancias no votan, no importan, pensarán ellos.También, por una causa más profunda: la visión asistencialista – no de desarrollo – que tiene este gobierno. Esa que no les permite ver a niñas y niños como sujetos de derecho propios

OPINIÓN

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Guillermo Lerdo de Tejada / Columna Editorial / Opinión El Heraldo de México

Este gobierno detesta a la niñez. Así lo ha demostrado,una y otra vez,a lo largo de tres añosconmúltiples decisiones –y omisiones– que han afectado el presente y el futuro de este sector.

¿Por qué han actuado así? No lo sé con certeza. Probablemente porque no son un grupo social atractivo desde el punto de vista electoral, que es la brújula de todo lo que hace este gobierno. Como las infancias no votan, no importan, pensarán ellos.También, por una causa más profunda: la visión asistencialista – no de desarrollo – que tiene este gobierno. Esa que no les permite ver a niñas y niños como sujetos de derecho propios.

Por la razón que sea, es un error imperdonable. Es un desacierto brutal no invertir en el desarrollo de la niñez, cuando está comprobado que lo que se hace hoy a favor de niñas y niños –en términos de educación, salud, alimentación, entre otros– genera grandes réditos al progreso de los países en el mediano y largo plazo.

Sin embargo, el lopezobradorismo ha estado empeñado en robarles su presente y futuro. Eliminaron el programa de Estancias Infantiles, que permitía brindar atención temprana y cuidado a millones de niñas y niños, argumentando casos de corrupción, que por supuesto, nunca probaron. Con ello, limitaron la posibilidad de empleo de las madres, o bien, regresaron el cuidado de los menores a los abuelos; tarea que no les toca y genera rezagosde aprendizaje en la mayoría de los casos.

También acabaron con un programa transexenal, Oportunidades – Prospera, que tenía reconocimiento internacional por su capacidad de ligar las transferencias monetarias con mecanismos vinculados al seguimiento y desarrollo de la niñez en temas clave como salud y alimentación.

Ni se diga del retroceso–quizá el más grave y profundo de todos– que se generó con la contrarreforma educativa, que acabó con los mecanismos de evaluación de maestros y los incentivos para prepararse de mejor forma. Todo para regresarle el control de la educación a la CNTE: un grupo violento que está dedicado a todo, menos a dar clases. Y como estos hay muchos ejemplos más.

Por todo ello lastima, pero no sorprende, la aberrante decisión de AMLO este fin de semana enGuerrero, de no condenar los múltiples casos de venta de menores en diversas zonas de la montaña de dicho estado.  El argumento, dice él, es que son “usos y costumbres”, que “no hay muchos casos” y que al fin “en todos lados hay prostitución”. Como si de eso se tratara.

La venta de menores (aparejada invariablemente al abuso y violación) es un delito que se debe castigar con toda la fuerza del Estado y no menos. No hay pretextos o justificaciones que valgan.

Y que el presidente decida no decir nada, y por supuesto no hacer nada, es una muestra más de lo tóxico que es su gobierno para la niñez.

POR GUILLERMO LERDO DE TEJADA SERVITJE

COLABORADOR

@GUILLERMOLERDO

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