TRES EN RAYA

Presa política

Atroz. Lo que iba a ser ejemplo de impartición de justicia y de combate a la corrupción se convirtió en una burda venganza política

OPINIÓN

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Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

Atroz. Lo que iba a ser ejemplo de impartición de justicia y de combate a la corrupción se convirtió en una burda venganza política. Para quien no ha seguido el caso, se lo resumo: aquí lo único que cuenta es mantener a Rosario Robles Berlanga recluida a como dé lugar; sí, a la única persona —mujer para ser precisa— que con seguridad (pues se investigó hasta la saciedad) que no recibió un solo peso producto de lo que se conoce como la Estafa Maestra. Irónico, ¿no?

Ya lo he dicho antes: las comparaciones son verdaderamente odiosas, pero también sumamente efectivas para mostrar que la autodenominada 4T no hace justicia por igual a los consentidos del régimen que cuando se trata de quien en algún momento decidió ya no aceptar los caprichos del líder y hasta osó dejarlo en ridículo por ¡corrupto!, ni más ni menos. Si el gobierno tan solo se limitara a aplicar la ley…

Sostener que Rosario Robles no puede llevar su proceso en libertad como le concede la norma —dado los cargos que se le imputan— aduciendo que puede escapar, ya no es sorpresa. Francamente, a estas alturas la novedad sería que la 4T dejara de ser machista y misógina, y que permitiera que una mujer tenga las mismas prebendas que un criminal confeso como fue su par Emilio Lozoya —ese sí con chorros de millones de dólares mal habidos en sus cuentas bancarias. O como Rodrigo Granda, ex canciller de las FARC, quien tiene ficha de la INTERPOL (¡pamplinas que estaba dormida!) desde hace más de 6 años con objeto de ser aprehendido y extraditado a Paraguay por secuestro y asesinato, pero que el gobierno lopezobradorista dejó regresar a Colombia sin ningún problema.

Rosario Robles es pieza angular del triunfo de AMLO, pues se usó la Estafa Maestra para exacerbar los ánimos en contra de la corrupción del gobierno anterior. Pero, aunque se crea que Rosario Robles algo tuvo que ver con dichos desfalcos —ya sea solo por omisión—, no se encuentra en la cárcel por esa razón. ¡No señor!

Es nuestra obligación como ciudadanos denunciar que la nación está manejada con base en venganzas y que la Fiscalía General de la República, por vía de comprar la voluntad de jueces, ha violado el debido proceso de una mujer a quien se le ha condenado socialmente durante ya dos años como culpable de un delito que no ha sido probado ni amerita prisión preventiva. Y eso que no siquiera ha enfrentado juicio conforme a Derecho. Cárcel sin garantías, y mantenerla presa sigue alimentando a priori la percepción de culpabilidad.

Pero la sombra de la sospecha ya pende también sobre el régimen actual, pues a partir de ahora cualquier cosa fuera de una actuación justa para Rosario Robles, de tal forma que no quepa un resquicio de duda que se trata de una venganza, marcará a la Cuarta Transformación para siempre.

Aquí se trata de salvaguardar el Estado de Derecho y, como tal, este no puede versar en un “el que nada debe nada teme” o “pues pase usted a quejarse a la CNDH”, la cual sabemos perfectamente depende de una Piedra… El presidente de la República debe ser el primero en acatar igual en público como en privado el marco legal; no pregonar que lo hace pero vulnerarlo dependiendo del personaje enjuiciado del que se trate.

Esta es la historia de una oportunidad desperdiciada; otro gobierno corrupto cuya única bandera en ese frente es tener una presa política y la justicia en ventolera.

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM
@MALOGUZMANVERO

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