COLUMNA INVITADA

Dos Bocas, primer acto de represión

Lo sucedido en Tabasco es el primer acto de represión reconocido, más allá de lo que diga el propio presidente de la República en defensa de su gobierno

OPINIÓN

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Facundo Rosas / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Por donde se le quiera ver, el violento desalojo de trabajadores de la compañía ICA Flour por parte de policías antimotines de Tabasco en la obra de la Refinería de “Dos Bocas” en el municipio de Paraíso, es el primer acto de represión del gobierno de la 4T.

Lo anterior debido a que quien solicitó el apoyo de la policía estatal para “replegar” a los trabajadores inconformes (agitadores) fue el gobierno federal a través de la Secretaría de Energía.

Así lo reconoció su titular en el encuentro que tuvo con los medios de comunicación en el transcurso de la mañana del miércoles al tratar de minimizar los hechos diciendo que era un “grupito” con una intención particular que quería afectar una obra tan importante como la refinería de “Dos Bocas” y que el saldo fue de únicamente 5 heridos, ninguno de gravedad y que además hubo 3 detenidos, como si eso restara gravedad a los hechos.

Además, en su intento por salir de la crisis generada por el enfrentamiento entre trabajadores y las fuerzas del orden admitió que en el repliegue fueron utilizadas “balas de goma y gases lacrimógenos” por parte de la policía estatal, armas no letales para contención de masas que la 4T y el titular del ejecutivo dijeron que jamás utilizarían porque “no somos iguales” y porque esas prácticas eran propias de gobiernos neoliberales.

Con esta serie de admisiones por parte de la secretaria de Energía queda claro que lo sucedido en Tabasco es el primer acto de represión reconocido, más allá de lo que diga el propio presidente de la República en defensa de su gobierno.

La agresión a los trabajadores que exigían el pago de horas extras y mejores condiciones de laborales confirma la máxima de que nadie es profeta en su propia tierra y al primero que le aplica es al titular del ejecutivo federal, seguido del secretario de Gobernación e incluso alcanza al director de PEMEX ya que todos son tabasqueños.

Sobre el tema de la represión vale la pena hacer un recuento de los eventos en que dirigentes nacionales y locales de Morena y demás partidos en los que militaron antes de que fuera fundado por López Obrador, se le fueron literalmente a la yugular a los gobiernos priístas y panistas acusándolos de represores.

El primero y más emblemático es el del 2 de octubre de 1968, le siguieron “El Halconazo” del 10 de junio de 1971. Más recientemente y ya con la CNDH integrada habrá que citar los hechos de Chignahuapan, Puebla el 23 de agosto del 2011; los de Chilpancingo, Guerrero del 12 de diciembre de 2011, los de Chalchihuapan, Puebla del 9 de julio de 2014, los de la Ciudad de México del 1° de diciembre de 2012 y los de Nochixtlán, Oaxaca del 19 de junio de 2016, todos en gobiernos emanados del PRI y PAN.

Volviendo al caso de “Dos Bocas” podrán decir que se trató de un grupo minoritario al que se le “replegó”, que el número de heridos fue menor a cualquier otro suceso similar perpetrado por los neoliberales, que ellos se lo buscaron por reclamar sus derechos laborales, pero para el imaginario colectivo y sobre todo para quienes no comulgan con la ideología y la forma en que está gobernando López Obrador se trató del primer acto de represión de la 4T, por lo que habría que agregarlo a la lista antes descrita.

Es la oportunidad para que la CNDH más que la Estatal de Derechos Humanos de Tabasco demuestren su independencia del poder ejecutivo y no todo se quede en discursos, sino que vayan a fondo y no solo emitan Medidas cautelares sino Recomendaciones por violación a los derechos humanos y si son graves mejor porque significará que finalmente van a hacer su trabajo y a desquitar su salario porque hasta ahora todo ha sido complacencia, de ahí que no haya más recomendaciones por violaciones graves a los Derechos Humanos, no tanto porque no haya abusos por parte de la GN y el Ejército mexicano, sino porque no se inician quejas, mucho menos recomendaciones.

Al dicho de que un vaso de agua y una Orden de Aprehensión no se le niega a cualquiera, ahora habría que agregarle “una bala de goma y un bote de gas lacrimógeno” tampoco se le niega a cualquiera.

POR FACUNDO ROSAS
EXCOMISIONADO DE LA POLICÍA FEDERAL

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