Fru-Fru

El voto sigue siendo la mejor vacuna contra la irresponsabilidad de los partidos y las personas

Fru-Fru
Javier Garcia Bejos / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

Paquita la del Barrio, Chelis, Pato Zambrano, El Bofo, Vicente Fernández Jr., “El abuelo” Cruz, Ernesto D’alessio, Carlos Villagrán (Quico del Chavo del 8), Místico, Blue Demon o Alfredo Adame. Famosos del ámbito del espectáculo y el deporte catapultados de repente por partidos políticos desesperados para formar parte de la LXV Legislatura que parecerá cartelera del teatro Fru-Fru en sus buenos tiempos, sin contar a los próceres que arribaran vía la tómbola para convertir al recinto de San Lázaro en un show y no como debería, en un pilar de la república, los contrapesos y la división de poderes.

La designación de estos personajes por parte de los partidos políticos tiene la única finalidad de recoger votos y mostrar candidatos que eleven sus encuestas y evitar así la pérdida del registro y con ello, el jugoso uso de recursos públicos que le ordeñan al erario. Con cargo al voto irresponsable de los ciudadanos, sobreviven organizaciones políticas que en el colmo de la frivolidad no aportan nada al país y ponen en riesgo la funcionalidad de uno de los poderes de la unión.

No digo que entre alguno de estos candidatos existan genuinos luchadores sociales preparados para representar a su gremio y ciudadanos, algunos ya lo han hecho en el pasado, está el caso de la actriz María Rojo,que promovió e impulsó iniciativas en favor de los derechos laborales de su gremio. Del otro extremo, hace unos días Paquita la del Barrio dijo con toda honestidad “yo no sé a qué vengo, pero me van a ayudar”, y se dio tiempo para cantar unas canciones deleitando a la estructura de su nuevo contratista.

Al final, la irresponsabilidad de los partidos es el reconocimiento de un fenómeno que no podemos dejar de lado: la gente está harta de la clase política y, por ende, todo lo que se aleje de ella es mejor, por lo que si el país tiene que convertirse en un circo pues ahí están las celebridades. Esta realidad obliga a que se vuelva a prestigiar el servicio público, a que el ejercicio de la política sea lo que debe ser y no un espectáculo en el que todos los días los ciudadanos se decepcionan por las ocurrencias, la frivolidad, la incapacidad o la corrupción de quienes gobiernan.

Recuperar el prestigio de ser servidores públicos debería ser una tarea urgente en un país de 126 millones de personas que, entre otras cosas, necesitamos más que nunca de gobernantes y funcionarios que con mérito, capacidades, experiencia y valores, encabecen la gran tarea de dar a México lo primero que merecemos tener los ciudadanos: un buen gobierno.

Dignificar el espacio público será complejo si esperamos que suceda desde las entrañas y los recovecos del gobierno y las instituciones políticas. El voto sigue siendo la mejor vacuna contra la irresponsabilidad de los partidos y las personas; el sufragio sigue siendo la mejor medicina contra la frustración natural del ciudadano que no encuentra alternativas viables en la boleta, cuando los nombres y los partidos no coinciden en valores, cuando los nombres no tienen nada más que fama, o cuando los partidos no tienen más oferta que hacer vistosos comerciales o canciones pegajosas.

El futuro de México nos lo estamos jugando todos los días, por lo que más allá de filias y fobias, mientras no tengamos a los mejores mexicanos al frente de la toma de decisiones sobre el bienestar colectivo, seguiremos en este marasmo en el que sólo los ciudadanos tenemos el poder de evitar que nuestro voto se convierta en el boleto de entrada al teatro de la irresponsabilidad colectiva.

POR JAVIER GARCÍA BEJOS
@JGARCIABEJOS 

lctl


Compartir