VIVA LA VIDA

Un buen comienzo

Nada es permanente y todo está en constante movimiento

OPINIÓN

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Dominika Paleta / Columnista Invitada / Opinión El Heraldo de México

El año empieza y nos volvemos locos pensando en los propósitos. Porque ahora sí nos vamos a aplicar a hacer la dieta, salir a correr, o al menos a entrenar en casa, porque ya pagamos la app y, ¿por qué no?, de una vez, nos comprometemos a meditar 20 minutos al día, a leer, aunque sea un libro al mes, y a bajarle al tiempo de pantalla que nos consume Facebook. Muchos prometerán que el alcohol será en contadas ocasiones, porque tampoco es bueno prohibir todos los placeres, así que los postres, pizzas y todas esas delicias se podrán (una vez que baje cinco kilos) un día a la semana, porque la dieta tiene que romperse, hasta por salud mental, y así disfrutar de tu cheating day a gusto.

Todo suena a un plan perfecto para cambiar lo que no hemos logrado en años, y con propósitos similares. El problema es, que después de una semana de empezar, algo no funciona. Comenzamos a postergar, encontramos pretextos y se nos “atraviesan”
situaciones inesperadas que impiden que logremos este objetivo que con tantas ganas y determinación definimos como propósitos del año. La razón es que ninguna de las cosas que elegimos nos causa verdadero placer, porque si así fuera, no serían propósitos, y sería nuestra forma de vida.

Sin duda 2020 fue un gran maestro, y una cosa que nos quedó muy clara es que, aunque hagas planes, todo cambia. Fue un año de cambios tan repentinos como inesperados. El planeta entero se movió y tuvimos que ajustarnos, casi al día, a lo que estaba sucediendo.

Esto me recordó el concepto de la impermanencia de la que habla el budismo, y que parece se nos olvida, porque vivimos de hacer planes; nos emociona todo lo que aún no ha sucedido; planeamos un viaje, la próxima inversión; el futuro nos apantalla tanto que dejamos de vivir nuestro momento presente.

Y la impermanencia es justo lo único cierto que tenemos. Nada es permanente y todo está en constante movimiento. El cielo, el agua que corre por el río, nunca es la misma, como tampoco lo es nuestra sangre, todas las células, que se renuevan  constantemente, nuestras emociones, ondas cerebrales, absolutamente todo está transformándose sin parar.

Y esto me lleva a la propuesta de vivir este año momento a momento, a no hacer demasiados planes ni estresarnos por no cumplir algo que ayer nos parecía buena idea. De vivir y torear el día a día. Sí, con una intención, pero sin la obsesión, que sólo nos lleva a la frustración.

Vivir agradeciendo que estamos aquí. Aprendiendo, sintiendo y entendiendo por qué nos tocó vivir estos tiempos y para qué. Para aprender quizá a poner una pausa, que el mundo hizo forzosa, pero necesitábamos mucho tiempo atrás y no fuimos capaces de parar.

DOMINIKA PALETA
@dominikapaleta