2021: ¿Democracia amenazada?

Nuestra democracia requiere del fortalecimiento de alternativas políticas que destaquen nuestra pluralidad

Inició el proceso electoral 2020-2021 en un ambiente de tensión que coloca al INE en el centro del debate: México Libre, de Felipe Calderón, protesta contra el Consejo General por la negativa a otorgar su registro; el presidente López Obrador se burla y celebra la decisión, sin dejar de atacar a la autoridad electoral; los ojos de la opinión pública voltean ahora al Tribunal Electoral que tiene la última palabra.

Por si fuera poco, Morena, incapaz de construir acuerdos para definir su propia dirigencia, inicia una competencia interna conducida por el INE, quien resultó responsable de organizar la encuesta que definirá al dirigente entre más de 50 contendientes. Todo, en medio de la organización de los procesos electorales de Coahuila e Hidalgo en los que el INE tiene participación y en medio de los preparativos para, por ejemplo, capacitar a más de un millón y medio de personas que instalarán las más de 160 mil 200 casillas el 6 de junio.

Cuando se habla del INE frecuentemente se olvida la confianza básica que tiene la ciudadanía en la institución. Nadie cuestiona las actividades para emitir la credencial para votar con fotografía o si habrá capacidad para organizar la elección. Todos sabemos que el 6 de junio habrá una casilla con documentación y personas que recibirán nuestros votos. Sin embargo, esta semana me han preguntado si el INE ya fue comprado por Morena, si Lorenzo Córdova se vendió a López Obrador, o si “ya perdimos al INE”. Paralelamente, las redes sociales se debaten entre los detractores y los llamados enfáticos a defender al INE y su autonomía.

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Esa polarización cierra la puerta al análisis y a la construcción de un sano juicio. En mi experiencia, desde 1996, el IFE y ahora el INE, siempre fueron sujetos de presiones por parte de los actores políticos, partidos y grupos de interés. La diferencia es que hoy el Presidente de la República se sumó a los actores que ejercen presión. El Consejo General es un órgano colegiado y el reto para cada uno de sus integrantes es contribuir a la construcción de acuerdos y mantener su independencia ante todo tipo de presiones. Por sus argumentos y votos los conoceremos. Si hay errores, el Tribunal decidirá. Así está construido el sistema desde la época de Woldenberg.

Para el fortalecimiento de nuestra democracia, contamos con el INE a pesar de las mentiras de un Presidente que está en campaña para facilitar el triunfo de su partido el año entrante. Pero no es suficiente. Nuestra democracia hoy requiere del fortalecimiento de alternativas políticas, con discursos que destaquen la pluralidad de nuestra sociedad, con propuestas que vinculen a los partidos con las personas. La ausencia de un discurso contra la personalización de la política en el Presidente, abona a la pregunta que se hace Jesús Silva-Herzog Márquez este lunes en Reforma: “¿Por qué murieron los partidos?” Se les requiere, así como a sus líderes y propuestas, para eliminar amenazas contra nuestra democracia.

POR ARTURO SÁNCHEZ GUTIÉRREZ
DECANO DEL TECNOLÓGICO DE MONTERREY
@ARTUROSANCHEZG

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