COLUMNA INVITADA

Una agenda mundial de lo jurídico

La transformación de las relaciones sociales y el propio concepto de autoridad, no podrá ser el mismo y tendremos que buscar y encontrar fórmulas de entendimiento distintas.

Enrique Quiroz Acosta/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Muchos aludimos y vivimos en la globalización y en la tecnología de la comunicación que nos conecta.

Ya adentrados en ello, los conflictos y soluciones se van gestando y se configuran. La propia práctica y el mundo de las ideas generan fórmulas y principios.

Los “jus cogens” y la “inveterata consuetudo” que nos enseñaron durante tantas décadas y tanto romanticismo, ahora manifiestan una dinámica que nos rebasa, en muchas ocasiones y en muy diversos aspectos.

En este punto, y ahora, ya no podemos esperar soluciones tradicionales. Máxime que el mismo concepto de Nación y de Estado está evolucionando con un dinamismo casi inimaginable hacia mediados del siglo pasado. Pero el reto es aún mayúsculo.

La transformación de las relaciones sociales y el propio concepto de autoridad (hoy tan cuestionado) no podrá ser el mismo y tendremos que buscar y encontrar fórmulas de entendimiento distintas.

Incluso, por qué no pensar las cosas intentando resolver la vida de cada Estado y sociedad, partiendo de novedosos principios mundiales que logren penetrar cada Nación y bajo una nueva traducción del sentido de Soberanía Estatal y Popular y así alcancemos consensos y soluciones domésticas con principios multilaterales.

Es decir, traer a la realidad y a la práctica los principios y sentido originario de los tratados internacionales.

Tal vez, el principal problema sea el celo, la desconfianza, interés desde el poder y la ambición.

No por nada, el ser humano evolucionó a partir de conflicto y guerras. Es decir, peleas por el sometimiento y la sobrevivencia.

Empero, en cuanto a diagnósticos y muy diversos principios sanos ya existen consensos. El principio de la convivencia debe ser tan vencedor que, incluso, suprima egoísmos y egolatrías.

Probablemente no sea ilusorio partir de todos y no de cada nación, región, ciudad o vecindad. En algún momento ello puede dejar de ser algo utópico para ser estrictamente necesario en términos de supervivencia.

México ha sido un gran impulsor de principios internacionales de largo aliento. Hoy el mundo necesita del mundo.

El Derecho que todos necesitamos puede partir de todo el orbe. Ilusión o realidad. Es factible que deje de ser ilusión para que sea realidad.

Claro que difícilmente encontramos, “de salida”, muchos aspectos que relacionados con ejercicios o prácticas hegemónicas en el mundo e intereses domésticos o regionales permiten coincidir, pero si existen diversos principios y fines que deben converger en la búsqueda de soluciones comunes y globales.

POR ENRIQUE QUIROZ ACOSTA
ABOGADO Y COLABORADOR