AGENDA CONFIDENCIAL

Las recetas del FMI

Ningún empresario se atrevió a cuestionar a Alfonso Romo

OPINIÓN

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Luis Soto / Agenda Confidencial / Opinión El Heraldo de México

Ahora sí que los del Fondo Monetario Internacional se pasaron de la raya, por no decir que no tuvieron madre, con sus recomendaciones de cancelar los proyectos faraónicos de la 4T, hacer una reforma fiscal para recaudar más lana; cobrar IVA a alimentos y medicinas, no meter reversa a la reforma energética, seguir bajando las tasas de interés, otorgar más apoyos fiscales, endeudarse ahora que goza de un “cómodo” acceso al mercado,  y otras sandeces que ni los gobiernos neoliberales se atrevieron a llevar a cabo.

“La estrategia comercial de Pemex está desplazando recursos para gastos esenciales. Dadas sus pérdidas cada vez mayores, es aconsejable enfocar la producción en campos rentables, vender activos no esenciales, frenar planes para aumentar la producción de refinación y posponer nuevos planes de la refinería (Dos Bocas) hasta que sea rentable.

“Las autoridades están proporcionando un apoyo fiscal muy modesto a corto plazo. Aumentaron el gasto en Salud y el apoyo presupuestario directo a hogares y empresas en un 0.7 por ciento del PIB. Sin embargo, esto se compara con más del 3 por ciento del apoyo al PIB entre los mercados emergentes del G20”, estimó el organismo.

Los analistas del FMI no leyeron las declaraciones de Agustín Carstens, en el sentido de que hagan lo que hagan los gobiernos para enfrentar la crisis económica por

COVID-19, “no evitarán las bancarrotas”.

¡Más respeto señores! Les pidió el presidente Andrés Manuel López Obrador.

El jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, Alfonso Romo, les hizo saber a los integrantes del Consejo Coordinador Empresarial que descubrió la medicina para curar la parálisis cerebral de algunos integrantes del gabinetazo, perdón, perdón, para “curar la parálisis económica” en la que se encuentra el país. ¿Cuál es, cuál es? Preguntaron entusiasmados los cupuleros al ingeniero agrónomo. “La innovación tecnológica; la innovación al servicio del crecimiento, bienestar y medio ambiente”, afirmó. Romo continuó con su speach.

La innovación distingue a los líderes de los paleros, perdón, de los seguidores, quiso decir, en clara alusión a Carlos Salazar Lomelín, dirigente del CCE, y a empresarios que han acudido a Palacio Nacional con su alfombra bajo el brazo. ¿Nosotros qué queremos: un México líder o un México de seguidor? Preguntó. Y el mismo se respondió: “Por supuesto que queremos un México líder, con crecimiento en bienestar y sustentabilidad. Lo que México y los mexicanos no hagamos nadie lo hará por nosotros”, subrayó el filósofo, perdón, el doctor, perdón, el ingeniero.

Ningún empresario se atrevió a cuestionar a Romo y expresarle que la medicina que descubrió tardará de 10 a 20 años en hacer efecto, y que si seguimos por el mismo camino México seguirá en la mediocridad económica, política y social.

Por LUIS SOTO.
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