¡No me quiero morir, la vida y la salud son un tesoro!: abuelito que aguarda por su vacuna en Guadalajara

Ángel López de 75 años también espera la dosis para su mamá de 93 años

¡No me quiero morir, la vida y la salud son un tesoro!: abuelito que aguarda por su vacuna en Guadalajara
Don Ángel espera que haya vacunas suficientes para otros integrantes de su familia. Adriana Luna

Don Ángel López, 75 años, en pleno rayo del sol protege su cabeza con una gorra color azul y permanece sentado por horas en una pequeña sillita con su radio portátil en la mano para escuchar música mientras aguarda su ficha, formado en el Parque Agua Azul de Guadalajara, para que le apliquen la vacuna contra el Covid-19. Pero más le preocupa que le den otro número para su madre que tiene 93 años.

Al cuestionarle ¿por qué quiere vacunarse? Responde sin dudar: “¡No me quiero morir! Me gusta todo. La vida y la salud son un tesoro, hay que cuidarlos. Creo que el sacrificio lo paga todo”.

Don Ángel se reconoce como fiel seguidor de El Heraldo Radio, le gusta escuchar a Jesús Martín Mendoza por su “crítica”, “qué le siga y que no se calle”, le dice.

Ya sintiéndose en confianza, explica que no estudió ninguna carrera profesional debido a que comenzó a trabajar cuando apenas era un adolescente, luego del abandono de su padre.

“Yo no estudié nada, trabajé desde los 14 años. Yo tuve que hacerme cargo de mis hermanos, yo trabajé para ellos, eran siete. Mi padre se fue y yo me quedé con mi madre y mis hermanos, era el más grande y tuve que salir a trabajar por todos”.

Don Ángel espera que haya dosis suficientes en Guadalajara para que alcancen a vacunarse contra el Covid-19: su madre, sus dos hermanas, su hermano, su esposa y él.

Miles de tapatíos rodean las calles del Parque Agua Azul, el Parque San Rafael y otros más donde se anunciaron los módulos de vacunación contra el coronavirus. Algunos llegaron a formarse desde el viernes al mediodía. Otros decidieron llegar con todo y su casa de campaña.

“Aquí nos vamos a quedar, en la noche se quedan los hijos y mañana como a las 5 ya estamos aquí de nuevo”, explicó María Estela.

En promedio por cada familia hay dos, tres o cuatro personas que requieren ser vacunados. Los mismos vecinos comenzaron a organizarse, en un par de cuadernos anotaron los nombres y el número de dosis que requerían para evitar que alguien intente usurpar alguno de los lugares o agregar a más personas cuando empiece la aplicación de las vacunas.

Durante el día se les permite usar los sanitarios del Parque Agua Azul, pero al caer la noche el lugar cierra y no tienen ninguna otra opción para hacer sus necesidades básicas, lamentaron.

“Platicamos anécdotas, a veces se nos va a la onda, pero andamos jalando. Nadie sabe el tiempo que le quede de vida, nos va a llegar con vacuna o sin vacuna, pero si nos dan la oportunidad de vivir un poco más, pues aquí esperamos. Una opinión particular es que el gobierno debería prever, a las 7 cierran (el parque), me gustaría pusieran sanitarios temporales, ahí va uno buscando gasolinera cerca pero a nuestra edad ya está más pesado”, añadió Ramón Ramírez Flores.

Formado en el Parque Agua Azul de Guadalajara. Foto: Adriana Luna

Por Adriana Luna

GB 


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