EDOS

Acorralan carencias a desplazados en Laguna Larga

Abandono y el amago de la covid-19, los lleva a pedir el regreso a Guatemala por razones humanitarias

NACIONAL

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No hay un censo de menores en la comunidad, los cuales carecen de una buena alimentación y sufren enfermedades. Foto: Jeny Pascacio

Uno quiere salir huyendo de la desesperación, pero no tenemos a dónde ir”, contó Romelia Pérez Manchamé, de 22 años. La joven se encontraba en el primer trimestre de embarazo cuando fue desplazada, junto con su comunidad, de Laguna Larga, Guatemala, el 2 de junio de 2017. La alegría de ser madre por segunda ocasión fue opacada por las dudas.

“De un día para otro, no teníamos nada qué ofrecerle; de un día para otro, estábamos acampando entre México y Guatemala, con miedo, viendo desde aquí cómo incendiaron nuestra comunidad. Desde entonces uno ya no sabe si sigue vivo”, dijo.

Lo mismo le sucedió a Lilian, Patricia y Silvina; mientras a Juana y a Claudia les tocó huir con bebés recién nacidos en brazos. Hace unos días, Juana dio a luz a su décimo hijo, porque tampoco tienen acceso a métodos anticonceptivos. Esto, aunado a los abortos que se suscitan por las condiciones en que viven estas mujeres.

Para buscar atención médica o el parto, deben salir caminando o en una motocicleta por la única vía, prácticamente intransitable, que lleva a la comunidad mexicana más cercana, El Desengaño, municipio de Candelaria, Campeche.

En lo que va de 2021 nacieron ocho bebés que no están inscritos en el Registro Nacional de las Personas de Guatemala, lo que anula su derecho a la salud. Al menos 40 nacieron en México durante el desplazamiento y tampoco son reconocidos por ese gobierno.

Por ello, a cuatro años del desalojo de Laguna Larga, las familias guatemaltecas que viven en la franja fronteriza piden el retorno provisional por razones humanitarias, también por el incremento de enfermedades, incluso de síntomas relacionados a la COVID-19.

Romelia presentó gripa, fiebre, perdió el gusto y el olfato, hace dos semanas. Fue la única de su familia que enfermó.

Al otro lado del campamento, doña Martha, sus hijas y nietos no corrieron con la misma suerte y, por los mismos síntomas, estuvieron en cama varios días.

Las mujeres se dicen más cansadas y tristes. Resisten por sus hijos, la mayoría con enfermedades en la piel e intestinales casi de manera permanente que atienden con hierbas y algunos medicamentos que les llevan por parte de México.

Guatemala les ofreció vacunas, pero sólo 10 personas accedieron a la primera dosis anticoronavirus. Los demás se dicen desconfiados de un gobierno que les quitó sus hogares.

El consultor del Bufete Jurídico de Derechos Humanos de Guatemala, Enrique Maldonado, confirmó que no hay un censo de niñas y niños, que tienen una dieta limitada y están expuestos a enfermedades transmitidas por el agua y los alimentos.

Dijo que incluso la escuela que deberían ocupar en la comunidad, está tomada por soldados, “es lo más ofensivo”. Ahora los menores toman clases dos veces por mes en dos pequeñas chozas edificadas con palos y palmas.

Para organizaciones de la sociedad civil este desplazamiento es el reflejo de una política de despojo de territorios que se lleva a cabo en Guatemala, con el pretexto de la conservación de las áreas protegidas.

Voces Mesoamericanas y la Red TDT coinciden que el caso de Laguna Larga es uno de los primeros desplazamientos del Petén, Guatemala. Advierten que otras comunidades corren el mismo riesgo, y en caso de complementarse la orden de desalojo para más de 60 comunidades, causaría un éxodo que nos recordaría el conflicto armado guatemalteco.

PAL