¿La pasta es mala para la dieta? Mitos y verdades que debes conocer

Respecto a la preparación, ingredientes y forma de cocer la pasta hay varios mitos que, en esta edición, te ayudaremos a desmentir para que tus platillos italianos queden espectaculares sin necesidad de complicarte

¿La pasta es mala para la dieta? Mitos y verdades que debes conocer
China no es el país de origen de la pasta italiana. Foto: Pixabay

Uno de los mitos más populares es que la pasta fue descubierta por Marco Polo en China, a principios del siglo XIII. Se dice que él fue responsable de introducirla al país. La versión es fomentada por la película que recrea los viajes del viajero.

A pesar de que en ese país sí se han descubierto los vestigios más antiguos de los fideos, no parece ser el lugar de origen de la pasta italiana. Una gran posibilidad recae en la cultura árabe que llegaría a Sicilia.

Respecto a la preparación, ingredientes y forma de cocer la pasta también hay varios mitos que, en esta edición, te ayudaremos a desmentir para que tus platillos italianos queden espectaculares sin necesidad de complicarte.

¿Debo echar una cucharadita de aceite a la pasta?

De acuerdo con las personas conocedoras, este truco no sirve para nada, pues el aceite es más denso que el agua y se queda en la superficie, no se mezcla. Lo único que debes hacer para evitar que la pasta se apelmace es asegurarte de que tiene agua suficiente (entre 1 litro) y usar una cazuela en la que quede libre 1/3 de su capacidad.

Una vez que el agua esté hirviendo, hay que remover la cazuela un par de veces durante la cocción.

Pasarla por agua fría

Se dice que una vez que la pasta está hecha, debe pasarse bajo el grifo del agua para evitar que siga cocinándose, pero esto es un error. El agua fría arrastra el gluten y hace que la preparación pierda sabor y consistencia. Lo que puede hacerse es, ahora sí, colocar un poco de aceite para evitar que se pegue y dejarla enfriar.

Ahora, si tu objetivo es servirla al dente, solo deberás sumergirla por unos instantes en agua helada para cortar la cocción y evitar que su propio calor modifique la textura que buscas. Otra recomendación si buscas algo más simple es incorporarla a la salsa de inmediato.

La manera correcta de escurrir la pasta

La pasta no debe dejarse en el agua más tiempo del indispensable y tampoco debe dejarse completamente seca o desechar todo el líquido en el que se coció. Aparta un poco de esta agua para ligar los sabores de la pasta con la salsa o para aligerar tu preparación. También puedes agregar el líquido al sobrante de pasta para refrigerarlo y utilizarlo en otra ocasión.

Paredes de espagueti

Una de las prácticas que se ha popularizado más para saber si la pasta está lista, es lanzar un espagueti contra la pared de la cocina. Si se queda pegado, entonces está en el máximo punto de cocción. El “truco” es motivo de burla entre italianos, quienes afirman que la pasta se pega igual si está al dente o más cocida.

¿Cuál es mejor?

 Se dice que la pasta fresca es superior a la seca, sin embargo, hay preparaciones que requieren de una o de otra y ninguna es mala. Lo único que sucede es que sus características y propiedades son diferentes.

Ahora, respecto a la forma existe toda una teoría al respecto que afirma que las salsas ligeras son más adecuadas para pasta con agujeros y las preparaciones con menos jugo requieren de la forma contraria.

Foto: Pixabay

Respecto a la sal

La sal hace que el agua hierva por encima de los 100 grados, pero en la proporción que se usa para estas preparaciones, el cambio es prácticamente imperceptible. Lo recomendable es añadir la sal cuando comienza la ebullición y esperar que hierva de nuevo para echar la pasta. Si se tapa la cazuela, la cocción será más rápida.

Cocerla más de la cuenta

En España, se dice que esta acción se realiza completamente a propósito para que la pasta sea más digerible. Sin embargo, es falso y ocurre todo lo contrario. Al dente, el gluten forma una especie de red exterior que no permite salir al almidón de golpe, lo que preserva las características del alimento y evita que pierda sus propiedades.

¿La pasta engorda?

Cien gramos de pasta aportan 360 kcal, de esas 70% son hidratos de carbono complejos, entre un 10% de proteína y una cantidad insignificante de grasa. Esto representa una importante fuente de energía, que es necesaria para el organismo.

Sin embargo, lo que sucede con la pasta no se trata de hidratos de carbono, sino del exceso de calorías que se consuman, así que lo importante en esta cuestión es el tipo de salsa que se le incorpore.

Sucede lo mismo con la pasta sin gluten. Desde el punto de vista nutricional, no hay ninguna diferencia calórica entre ambos tipos de pasta.

Foto: Pixabay

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