FERNANDO VALENZUELA

El 'Toro’ que maravilló a la Casa Blanca

A 40 años de la Serie Mundial que desató la ‘Fernandomanía’, Jaime Jarrín, recuerda el ‘detrás de escena’ que vivió el zurdo sonorense

DEPORTES

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A 40 años de la Serie Mundial que desató la ‘Fernandomanía’, Jaime Jarrín, recuerda el ‘detrás de escena’ que vivió el zurdo sonorense. Arte: Christian Chacón

En su memoria se diluye el tiempo y los recuerdos están frescos, como si un suspiro atrás hubiese pasado la historia ante sus ojos. El miembro del Salón de la Fama Jaime Jarrín recuerda fecha, hora, roster y hasta jugada a jugada que la leyenda del diamante Fernando Valenzuela creó con ágil sagacidad, pero conserva aún más el virtuosismo de aquel pitcher que, sin hablar inglés y siendo menor de edad, ganó la Serie Mundial de 1981 y tuvo formados a los más grandes mandatarios de la Unión Americana para pedirle un autógrafo.

La de 1981 parecía la campaña más deslucida de la MLB ante la inminente huelga de jugadores, pero se convirtió en un año de ensueño para el mexicano que tuvo más blanqueadas en una temporada (6), que fue líder de la Liga Nacional con más juegos completos (11), que conquistó el banderín de la Gran Carpa en seis partidos ante los Yankees de Nueva York, además del Cy Young y el premio al ‘Novato del Año’, logros que Jarrín vivió de cerca con el nacido en Etchohuaquila, Sonora.

“Tuve la suerte de estar junto a Fernando (Valenzuela) como su intérprete en sus primeros años, cuando llegó a Los Dodgers de Los Ángeles. Lo más importante, fuera de la loma, diría que fue cuando fuimos a la Casa Blanca: Fernando tenía 20 años recién cumplidos y allí, en medio de los más importantes políticos del país, se comportó a la altura de las circunstancias. Increíble. Me quedé admirado al ver cómo Fernando era el centro de atención. Este chico de cabello largo, un poco gordito, de facciones indígenas, tenía toda la atención: el presidente Ronald Reagan, el vicepresidente George W. Busch, el secretario de Estado Alexander Haig, el de la Defensa Caspar Weinberger, al procurador de justicia William Smith ¡todos en una línea esperando que les firmara una pelota de beisbol! Esa fue en verdad la experiencia más grandiosa en mi carrera y es lo que nunca olvidaré: estar en La Casa Blanca, con los más altos líderes políticos del país y Fernando llamando poderosamente la atención y comportándose como todo un caballero. Era algo tremendo. Siempre tuvo una inteligencia extraordinaria dentro y fuera del montículo. Es la página más importante en mis 64 años con Los Dodgers”, comparte Jarrín al otro lado del teléfono, desde California.

Aquella cita resumió la campaña más radiante de ‘El Toro’ zurdo que domó la loma; pero Jarrín estuvo allí desde el preludio, cuando su indomable bravura no destellaba en el diamante.

“Él llegó al bullpen en septiembre de 1980, como prospecto. Sabíamos que había logrado superar muchos inconvenientes y llegó como un elemento más; hasta que en Atlanta, en la última etapa de esa gira, salió a un juego: el primer pelotero al que enfrentó fue Bruce Benedict y lo retiró en un elevado de jardín central”, agrega el nacido en Quito, Ecuador, con la escena fresca y el asombro tan vivo como esa tarde de septiembre de 1980.

A sus 85 años de edad, Jarrín narra la secuencia y emociona como si fuera noticia en progreso.

“Terminó la temporada no sin antes una actuación extraordinaria, en la última serie del año, frente a los Astros de Houston: los Dodgers iban atrás por tres juegos, y con la ayuda de Fernando, se ganaron esos tres últimos, se empató la serie y hubo juego de desempate. Él solo tenía 19 años y creo que (el mánager) Tommy Lasorda hizo lo correcto porque era un juego de vida o muerte para Los Dodgers, era pedir mucho a un muchachito”, consideró el cronista, pues se fueron hasta el duelo 163; de esos cuatro últimos duelos de Los Dodgers, en los tres que se presentó Valenzuela no le hicieron carrera y dio el cerrojazo a la campaña con efectividad de 0.00.

Pero la voz que dio vida al diamante angelito ante la comunidad latinoamericana recuerda también que meses después, aquel ‘Toro’ estaba listo para salir del burladero y una serie de eventualidades estaban por encender el fervor de la ‘Fernandomanía’.

“En 1981 Fernando no estaba llamado en el juego inaugural de la temporada. El primer pitcher era Jerry Reuss, luego estaba Burt Hooton y luego Fernando Valenzuela, pero el destino marcó una fecha memorable porque en el inaugural se lastimó Reuss, luego también Hooton y entonces Tommy Lasorda acudió a Fernando y le pidió que iniciara. Desde el comienzo supo acaparar la atención con un carisma extraordinario. Creó aficionados en grandes cantidades. Cuando Fernando lanzaba entraban 15 mil personas extras y no sólo en Los Ángeles, también en Chicago, Nueva York, San Luis, Atlanta…no hay pelotero como Fernando Valenzuela en crear nuevos aficionados al beisbol”, asegura un hombre que por más de seis décadas ha visto los fulgores de leyendas que crecieron entre el jardín y la arcilla.

La obertura de la voz

Jaime Jarrín tenía ya 32 años de ser el ‘Homero de la Ilíada’ y contar la épica narrativa en los duelos de pitcheo cuando Valenzuela llegó a Los Dodgers. Desde 1973 Jarrín era el preferido de los hispanos para escuchar los encuentros, pero admite con humildad que la ‘Fernandomanía’ impulsó sus propios pasos.

“Él me ayudó mucho porque hasta ese entonces yo era muy conocido en el sur de California, pero por Fernando mi estatura aumentó a nivel nacional. Yo estaba con Fernando en todas partes apoyándole y quizás él fue el motivo primordial por el que entré en 1998 al Salón de la Fama en Cooperstown”, considera.

Pero décadas atrás, Jarrín brillaba como el prometedor talento de ‘La Voz de los Andes’, emisora ecuatoriana en cuyas cabinas se sentó frente al micrófono por vez primera en 1951 y con solo 16 años de edad contaba a los radioescuchas el pulso de un mundo que se mecía en los efectos de la posguerra.

Dejó todo en su natal Ecuador y al aire lanzó la moneda del destino para probarse como locutor de noticias en la Unión Americana, que enfilaba el rumbo hacia la Guerra Fría.

“Llegué en 1955 y no sabía nada de beisbol. Nunca lo había visto pero mucha gente escuchaba una transmisión de la Serie Mundial: Dodgers de Brooklyn ante Yankees de Nueva York y eso me inquietó.

“Los Dodgers llegaron a Los Ángeles en 1958; la emisora donde trabajaba obtuvo los derechos de transmisión y necesitaba dos cronistas, dos conductores y querían que yo fuera uno de los dos; agradecí, pero no estaba preparado”, admitió.

El motivo no bastó para sacarlo del equipo. Por un año Jarrín estudió desde reglas hasta historia del beisbol, del equipo que llegaría a la ciudad y las biografías de sus integrantes.

“Creí que permanecería unos seis u ocho años y luego iría a la televisión; eventualmente estuve en televisión: fui Director de Deportes de Telemundo en Los Ángeles, pero siempre fui hombre de radio”.

Jarrín es hasta hoy el único ecuatoriano que recibe una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, por su contribución en el mundo de la radiodifusión, por su enaltecimiento del beisbol en la comunidad latinoamericana y por ser el puente que vinculó al mundo para conocer a Fernando Valenzuela.

“Llegué sin conocer el deporte, hasta que me enamoré del beisbol profundamente. El beisbol ha sido una pasión, algo especial para mi”, relata el hombre que en dos ocasiones dio la bienvenida a Valenzuela.

“Ahora trabaja conmigo y siento una doble satisfacción porque tuve la fortuna de recibirle cuando llegó a Los Dodgers, en plan de jugador y luego cuando Dodgers decidió ponerlo conmigo como analista, fue también un placer recibirle allí”, enfatizó Jarrín, quien anunció hace unas semanas que en 2022 vivirá su última campaña desde la cabina, tras una vida de idilio con el ‘rey de los deportes’.

A DETALLE

  • 64 Años suma como narrador de Los Dodgers
  • 70 Años ha trabajado en la radio

LA FRASE

“En Los Ángeles nunca volveremos a ver algo similar a lo que hizo Fernando. La afición mexicana y mexicoamericana respaldaron nuestras transmisiones. Siempre tuvieron un rating sumamente alto. Gracias en particular a Fernando Valenzuela. Mi reconocimiento porque son los mexicanos quienes han puesto el pan y la mantequilla para mis hijos. Mi reconocimiento para ellos que me han acompañado por tantos años" - Jaime Jarrín, Voz en español de Los Dodgers de Los Ángeles

MAAZ