HUGO SANCHEZ

Hugo Sánchez, a 45 años del inicio de su leyenda como futbolista

El histórico delantero mexicano hizo su debut ante Tigres, en la temporada 1976-1977, donde los universitarios fueron campeones

DEPORTES

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Hugo Sánchez debutó ante Tigres en la temporada 1976-1977, donde los universitarios fueron campeones. Foto: Archivos UNAM

Un día como hoy, hace 45 años, los Pumas de la UNAM le dieron la oportunidad de debutar en Primera División a una de sus más brillantes promesas surgidas de la cantera. Pero este joven, de escasos 18 años, estaba destinado a no ser un futbolista cualquiera en el club, ni en el futbol mexicano.

El nombre de este adolescente, Hugo Sánchez Márquez, iba a cristalizar uno de sus sueños de la infancia, el primero de muchos, la tarde del 23 de octubre de 1976, al presentarse por primera vez con el equipo en un partido como visitante ante los Tigres del Universitario de Nuevo León.

Muy pocos compañeros, puertas adentro, presintieron que ese muchacho, que llegó desde los 11 años al Club Universidad, iba a dar de qué hablar muy pronto en el futbol mexicano, romper barreras y cruzar las fronteras hasta escalar a uno de los puntos más altos de un futbolista azteca.

El Niño de Oro

Antes de ese debut ante Tigres, Hugo Sánchez ya era una celebridad. Sus dos padres futbolísticos, Alfonso Portugal y Diego Mercado, se fijaron en él, no sólo en sus cualidades sino en el chamaco terco que quería destacar a toda costa en este deporte.

En palabras para El Heraldo de México, Jesús Ramírez, compañero y amigo personal de Hugo Sánchez en Pumas desde los 13 años, afirmó que desde entonces, el delantero ya hablaba de ser uno de los mejores jugadores mexicanos, y sobre todo, dar ese salto al futbol europeo.

“Yo a Hugo siempre lo escuché comentar cosas importantes. Y más allá de eso, lo pude conocer bien como futbolista y como persona en fuerzas básicas”, afirmó el ex entrenador de la Sub 17

 “Después, con su accionar diario, todos los entrenamientos que tenía, el quedarse tarde a practicar sus ejecuciones, en donde yo lo acompañé varias veces, su mentalidad, constancia y calidad, era obvio que iba a destacar. Nunca perdió su forma de pensar, y a partir de ahí comenzó una serie de éxitos”, destacó.

A los casi 17 años, Hugo formó parte de la Selección Mexicana juvenil que logró el título en la Sub 20 en un torneo amateur en Cannes, Francia. Su destacada actuación le dio el sobrenombre de El Niño de Oro, con el que fue conocido, tanto a nivel nacional como internacional, al menos en esos primeros años.

Antes de pisar el campo con el primer equipo universitario, fue convocado a la Selección Mexicana olímpica que disputó los Juegos de Montreal 1976. Ese equipo tricolor quedó eliminado en la primera ronda de la competencia, pero Sánchez ya estaba listo para hacer su aparición como jugador mayor.

“A él le ayudó mucho el ir a selecciones menores, participar en torneos fuera del país porque cuando llegó a Pumas ya traía experiencia a pesar de ser muy chavo. Todo eso fue clave para consolidarse en el equipo”, agregó Ramírez.

El debut y la primera temporada

La temporada 1976-1977 iba a ser especial para Pumas, no sólo por el debut de Hugo Sánchez, sino porque el equipo azul y oro iba a conseguir el primer título de su historia.

La cantera universitaria ya comenzaba a dar de qué hablar, con una generación anterior que había dado el paso a notoriedad con jugadores como Miguel Mejía Barón, Héctor Sanabria, Arturo Vázquez Ayala, y extranjeros como Bora Milutinovic y un brasileño que pronto se convertiría en una leyenda, Evanivaldo Castro Cabinho.

La nave de ese equipo en 1976 era dirigida por Jorge Marik, que decidió darle entrada a una nueva camada de futbolistas, entre los que se encontraban Hugo Sánchez y Jesús Ramírez.

El día de los sueños para Hugo llegó. El 23 de octubre, en la cancha del Estadio Universitario de Monterrey, y con el dorsal 19, el flamante delantero entró al campo de juego al minuto 25, en sustitución del brasileño José Geraldo Cándido.

El Niño de Oro cumplió con una discreta pero buena actuación, acompañando en la delantera a Cabinho, que esa tarde le dio el triunfo a Pumas 1-0, un paso más a lo que terminó siendo una temporada para el recuerdo.

A lado del brasileño, Hugo Sánchez escribió páginas importantes para el club, la principal dos años más tarde, cuando ambos compartieron el título de goleo con 26 tantos.

Por lo pronto, durante esa primera temporada, el novel ariete sólo consiguió siete anotaciones en 27 encuentros, la primera de ellas, en marzo de 1977 frente al América. Pero lo más importante, disfrutó la gloria de alzarse campeón por primera vez, tras vencer en la final a los Leones Negros de la UdeG.

Hugo, ejemplo para Pumas

Más allá de los títulos y los logros individuales que consiguió Hugo Sánchez en Pumas y que lo llevaron al futbol europeo, donde destacó con Atlético de Madrid y el Real Madrid, Ramírez tiene claro que el legado de su ex compañero y amigo ha trascendido a lo largo de los años.

“Primero, él nos abrió la puerta a varios de los jóvenes que estábamos ahí y que surgimos de la cantera para que se fijarán en nosotros. Y ya después, buscaba su oportunidad como todos”, recalcó.

“Creo que el mejor legado, y en eso me identificó con él, es el poder soñar e inspirar a otros. Es el ‘sí yo pude, porque tú no vas a poder’. Creo que es un ejemplo claro de tenacidad y mentalidad. Todo lo que ha logrado Hugo no se va a acabar. Pase lo que pase, queda ahí para la historia”, finalizó Jesús Ramírez.

FOTOS ARCHIVO UNAM

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