FERNANDO VALENZUELA

Fernando Valenzuela: Recuerdo palpable de su victoria ante Yankees de NY

El pitcher mexicano logró hace 40 años su importante victoria ante los Yankees

DEPORTES

·
El pitcher mexicano logró hace 40 años su importante victoria ante los Yankees. Arte: Christian Chacón

El legado de Fernando Valenzuela en las Ligas Mayores está afianzado como uno de los más grandes en la historia del deporte mexicano. Las proezas de El Toro de Etchohuaquila son contadas con orgullo en múltiples rincones de un país eternamente agradecido.

Millones de aficionados atestiguaron la consolidación de uno de los mayores fenómenos sociológicos; las actuaciones del pelotero marcaron una época gloriosa en la década de 1980. Entonces, cómo no celebrar la trayectoria del más grande héroe mexicano.

A través de las transmisiones televisivas de Pedro Septién, Jorge Sony Alarcón y Antonio de Valdés, el zurdo irrumpió en los hogares de miles de familias. Determinación y temple acompañaron permanentemente la característica imagen del jugador sonorense.

“Un día mi padre me dijo que iba a lanzar un mexicano. Empezamos a ver el partido, fue de visitante porque usaba franela gris. Tenía el pelo muy largo, se le salía de la gorra y era un poco más gordito de lo que fue después”, mencionó Víctor Miguel Villanueva.

Previamente, la imagen de Reggie Jackson en la Serie Mundial de 1977 asombró al hoy en día periodista deportivo. El impacto de Mr. October en la MLB es enorme, sin embargo, Fernando Valenzuela lo arrastró a una contradictoria afición entre Yankees y Dodgers.

“Era algo extraordinario, un fenómeno. Tras una victoria, agarré un plumón permanente y escribí su nombre y su número en una chamarra, cuando mi madre lo vio puso el grito en el cielo. Le voy a los Yankees, pero cuando juegan los Dodgers el corazón me traiciona”.

El padre de Víctor era mecánico electricista, un sabio del deporte; según lo describe. Las historias de los máximos ídolos de Nueva York establecieron un vínculo alrededor del beisbol, vínculo que acompañó el recorrido de Fernando en la mejor liga del mundo.

El 23 de octubre de 1981, El Toro completó una memorable victoria en la Serie Mundial. El momento cumbre en la carrera de Fernando Valenzuela se presentó aquella noche en Dodger Stadium ante los Yankees de Nueva York, eterna dinastía en las Ligas Mayores.

“Es la consagración. Ese día El Toro no sólo revivió a los Dodgers en la Serie Mundial, se ubicó para siempre en el corazón de los aficionados. Nos confirmó que era extraordinario, representó el inicio de un legado; a partir de ese momento, no necesitó nada más”.

“Es el momento cumbre, no queda duda, estás viendo una leyenda. Fue un partido difícil, pero existía una confianza absoluta en Valenzuela. Sabíamos que los Dodgers iban a ganar el Clásico de Otoño. Nunca te iba a defraudar, verlo era mágico, hacía rugir el estadio”.

Después del último out del partido, Tommy Lasorda, manager de los Dodgers, emprendió su convencional carrera al centro del diamante. El pelotero mexicano bajó del montículo con una mirada discreta, pero con una sonrisa, sabedor de lo que acababa de hacer. 

Luego de la icónica actuación del sonorense, los Dodgers registraron cuatro triunfos en fila para conquistar su quinto anillo de Serie Mundial. Individualmente, Fernando Valenzuela consiguió el Cy Young en la Liga Nacional, premio otorgado al mejor pitcher abridor.

“Objetivamente (admiración), porque no nos fallaba. Fueron años maravillosos, la primera mitad de la década de 1980 fue increíble para el deporte mexicano. Los atletas tenían un carisma desbordante, no hacías más que admirarlos y sentir un enorme orgullo”.

La conexión entre la ciudad y Fernando fue muy importante. El lanzador se estableció como un referente en la histórica franquicia. A partir del icónico screwball y un juego sin hit ni carrera ante San Luis, despertó en California una atmósfera cargada de euforia.

“El no-hitter lo tengo muy presente: en casa, mi padre y yo estábamos frente a la televisión súper emocionados por lo que estaba haciendo. Cuando entendimos qué era el screwball, comprendimos por qué el estadio rugía ante el lanzamiento de Valenzuela”.

“Lo tuve presente una vez, lo conocí. Fui exclusivamente a verlo, a mostrarle mi admiración y respeto. Recuerdo que le dije: Señor Valenzuela, cada vez que lo vi lanzar, usted hizo de mi infancia una infancia feliz”, sentenció Víctor Miguel Villanueva.   

MAAZ