El plan de Pemex

La empresa presenta objetivos muy poco creíbles, lo que no hace más que aumentar las dudas sobre su viabilidad

El plan de Pemex
Jorge Andrés Castañeda/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Esta semana empezó a circular el Plan de Negocios de Petróleos Mexicanos y sus Empresas Productivas 2021-2025. Después de la pifia de haberlo subido a la página para después bajarlo y finalmente volverlo a subir, este documento de más de 280 páginas plasma la visión del gobierno sobre la situación de Pemex, y más importante aún su visión sobre el papel que la principal empresa del Estado debe jugar para el país.

En el mensaje del director general en las primeras páginas esta visión queda clarísima. El objetivo de Pemex no es ser una empresa rentable o eficiente, sino ocupar un papel central en el “desarrollo nacional” y “recuperar un rol protagónico de la empresa en el entorno económico nacional” para así “contribuir al desarrollo de la sociedad mexicana”. En la visión de este gobierno, ese es el lugar que debe ocupar Pemex, no ser una empresa rentable ni eficiente. En este imaginario, totalmente inviable y anacrónico, Pemex volverá a ser la “vaquita” del Estado mexicano. La renta petrolera, que no volverá porque simplemente se acabaron los megayacimientos, permitirá al Estado mexicano financiar el gasto público y un mediocre estado de bienestar sin cobrar impuestos. Este gobierno parece creer que podemos regresar a la época dorada de “administrar la abundancia” (aunque los resultados de esa administración hayan sido catastróficos).

Más allá de la retórica, el Plan de Negocios tiene otros aspectos interesantes. En primer lugar, sigue con la vieja tradición de plantear metas de producción que no se van a cumplir. En su escenario base, Pemex plantea producir entre 1.9 y 2.2 millones de barriles de petróleo al día en los próximos cinco años, mientras que en febrero produjo 1.6 millones de barriles al día. Esto se plantea hacer a través de las actividades propias de Pemex Exploración y Producción y los Contratos de Servicios Integrales de Exploración y Explotación (CSIEEs). Estos son contratos que le permiten a Pemex mantener el control de las reservas, la operación y producción de los campos petroleros. La estrategia pretende aumentar estos y migrar contratos anteriores a este esquema creado por esta administración. El problema es que, a la fecha, estos no han sido exitosos porque no ofrecen condiciones atractivas para los privados. Si este es el camino para atraer inversión al sector y subir la producción, no hay que hacerse ilusiones.

El Plan de Negocios también plantea objetivos poco creíbles, como aumentar la utilización de las refinerías actuales cuando las inversiones en estas simplemente no se han materializado. La idea es que Dos Bocas empiece a operar en 2022, lo que es prácticamente imposible e incluye la rehabilitación del tren de refinación de la Cangrejera. Aquí, de nuevo, la empresa presenta objetivos muy poco creíbles, lo que no hace más que aumentar las dudas sobre su viabilidad futura. Lo único que parece ser una certeza, es que el Estado mexicano deberá seguir apoyando financieramente a Pemex en el mediano plazo ya que no existe ninguna acción para hacerla una empresa rentable.

Por JORGE ANDRÉS CASTAÑEDA
COLABORADOR
@JORGEACAS

avh 


Compartir